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Desarrollo Humano Integral 
 “La aventura de Ser Humano”

El ser humano es portador de un potencial creador ilimitado. El Desarrollo Humano Integral (DHI) facilita el despertar y el cuidado de dicho potencial. Es un enfoque psico-integrador sobre los seres humanos en el ámbito del autodesarrollo (desarrollo personal), las relaciones humanas y la salud holística (holístico= global, total).

Facilita la armonización progresiva de los diferentes Aspectos (cuerpo, psiquis, esencia o Yo) y Dimensiones (individual, social, transpersonal-espiritual) de las personas. Nace de la observación y comprensión de los procesos vivos y de los seres humanos, más allá de las teorías o interpretaciones.



¿Qué queremos decir con DHI?:


  • Desarrollo: proceso dinámico hacia la plenitud que engloba etapas y ciclos de crecimiento (expansión, actividad, movimiento) junto con otros de decrecimiento (de reposo, “digestión” y maduración internas). Por tanto, no es un crecimiento sin fin, pues el saludable desarrollo implica vivir tanto unos como otros ciclos.

     

  • Humano: las personas son lo más importante en este enfoque. El DHI reconoce en toda su extensión las cualidades específicas humanas – por ejemplo, la libertad, el amor, la cooperación, la inteligencia, la autoconciencia- pues somos seres únicos en la naturaleza (mucho más que meros “animales racionales”). También y especialmente, se valoran y potencian las cualidades genuinas de cada persona.

     

  • Integral: implica, por un lado, el reconocimiento y la atención a la persona como un todo completo e inseparable; por otro, el cuidado de cada uno de sus diferentes Aspectos (cuerpo, psiquis, esencia o Yo...) y Dimensiones (individual, social, transpersonal-espiritual), sin excluir ninguno de ellos, pues unos están estrechamente relacionados con los otros.

     

En un proceso de desarrollo constructivo, el cultivo del potencial creador permite a cada persona llegar a ser dueña de su destino, a poder vivir autónomamente en coherencia con su ser genuino y ejercer la libertad con responsabilidad. Además, un individuo en camino hacia la integración y la salud en sentido amplio, progresivamente puede ir abriéndose y participando en su entorno social, ofreciendo aquello que de “buena voluntad “y en libertad es capaz de aportar.





Es como un camino con múltiples y variados senderos, todos ellos llenos de posibilidades para ser explorados, los cuales llevan al final a un mismo lugar o meta.



El ser humano, un ser holístico (completo)


Llegar a ser un “Ser humano” realmente, es labor de toda la vida, la mayor “aventura” de la vida. Conlleva andar por sendas llenas de aprendizajes y múltiples posibilidades, es un proceso, no un resultado; es un camino, no una meta fija; por tanto, es algo en devenir, que está en proceso, en un “llegar a ser” constante.

Pero, ¿qué y cómo es llegar a “Ser humano”? Más allá de las limitadoras visiones del materialismo (afirma que sólo somos producto de la evolución material) y del espiritualismo (resalta la existencia de un espíritu impenetrable y lejano), podemos distinguir en las personas, desde una observación sin prejuicios, los siguientes Elementos o Aspectos constitutivos básicos:


  • El cuerpo, como “casa” o estructura de base, aporta presencia, firmeza y sostén, específicamente la estructura óseo-muscular. El cuerpo como organismo vivo que es, permite la expresión del Yo o esencia de cada ser humano en el mundo, especialmente a través de los tres sistemas principales: Sistema Neuro-sensorial (sistema nervioso y sentidos), Sistema Rítmico (circulatorio y respiratorio) y Sistema Metabólico-motor. En vez de ser contemplado como una “máquina diseñada al azar” por la evolución, más bien podemos considerarlo como la mejor y más completa “obra de arte” de la Vida, con una clara finalidad: ser el vehículo de sostén y expresión del individuo en el mundo.

     

  • Los procesos vitales (energéticos), que mantienen las funciones de la vida en el cuerpo (respiración, combustión, etc), aportando vitalidad; aquí especialmente, hay que tener en cuenta la sexualidad, como área específica para la revitalización del ser humano.

     

  • La psiquis (el “alma” de los antiguos griegos), principal escenario donde experimentamos las polaridades de la vida (simpatía-antipatía, receptividad-proclividad, fuerza-suavidad, razón-intuición, etc.). El Pensar -mente, conciencia- el Sentir -Corazón, emociones y sentimientos- y la Voluntad -aspiración de vivir y crear, fuerza interior- son los tres “actores” principales en este escenario. En la psiquis se expresan las capacidades y cualidades personales y también, es donde, a menudo, se manifiestan la mayoría de los conflictos y contradicciones. Por tanto, ella es la “mediadora” o “espacio de en medio” entre el cuerpo y los procesos vitales, por un lado, y la esencia o Yo del individuo, por el otro; también media entre el mundo interior y el mundo exterior del individuo.

     

  • El Yo o esencia, es el núcleo central de cada ser humano, su Ser esencial o Individualidad genuina, que permite la apertura y participación en el ámbito transpersonal o espiritual - experiencia de ir más allá de los límites individuales y de vincularse con la esencia de la vida.

     





A su vez podemos distinguir varias Dimensiones:


  • Dimensión Individual: yo en relación conmigo mismo. El autoconocimiento posibilita que la persona conquiste la autonomía, la responsabilidad sobre ella misma y llegue a ser autoconsciente.

     

  • Dimensión Social: yo en relación al entorno y a los demás. Permite descubrirse a uno mismo y a los demás, en el encuentro y en el compartir- como fuente de valiosísimos aprendizajes- para llegar, en algún momento, a Co-crear junto con otros.

     

  • Dimensión Espiritual: yo en relación a la esencia de la vida, de los seres y de mi propio ser esencial. Esta dimensión posibilita vivenciar la apertura a los aspectos más profundos, sutiles y significativos de la vida. También, engloba la experiencia en diferentes planos o niveles de la realidad que ultrapasan la percepción física y/o la comprensión intelectual.

     





El ser humano individual visto de un modo más orgánico:





Es como estar en un bosque, ecosistema donde cada árbol o planta ocupa su lugar, pero estando en íntima y necesaria relación con los demás, con el suelo en el que se haya enraizado y con los cambios atmosféricos en su entorno.



En la realidad, cada Elemento o Aspecto antes mencionado se manifiesta en las tres Dimensiones. Por ejemplo, imaginemos a una persona que experimenta un sentimiento de alegría o gozo porque se siente satisfecha con sus logros y/o aspiraciones en la vida o por cualquier otro motivo importante para ella. Esto lo puede vivir sólo en su interior, sin expresarlo (Dimensión Individual), o bien compartirlo con la familia o los amigos (Dimensión Social); incluso, esta persona podría sentirse profundamente agradecida y experimentar una especial y sutil conexión con la Unidad de la Vida (Dimensión Transpersonal-espiritual). Es decir, esta división sólo es a efectos didácticos, pues en realidad los Aspectos/Elementos y las Dimensiones interactúan y está compenetradas unas con las otras.


El ser humano así considerado puede cultivar un estado óptimo de salud, de salud holística (completa), es decir, física, psicológica y espiritual-transpersonal. A menudo, es necesario emprender un proceso (terapéutico) consciente, regulado y con un acompañamiento adaptado a cada persona para ir caminando hacia esta meta. Y esto ocurre, porque, a menudo, los referentes –educativos, culturales, políticos, económicos, etc– en los entornos sociales actuales, fomentan más la disociación (lucha, enfrentamiento) en y entre los diferentes Aspectos y Dimensiones y la confusión (escasa comprensión vivencial y falta de reconocimiento) que la vivencia saludable e integradora de cada uno de ellos y de todo el conjunto.


¿Y cómo se realiza un proceso de Desarrollo Humano Integral?


- Se puede realizar este proceso, con un asesoramiento y acompañamiento profesional apropiado, según la necesidad, el momento y las circunstancias:


  • mediante sesiones individuales bien para resolver conflictos o problemas personales o bien para conocerse mejor y desarrollar sus capacidades. Ver más detalles en los apartados Psicoterapia Holística (Holoterapia) y Sexoterapia Holística.
  • en sesiones individuales para revisar la propia vida en el presente y/o a lo largo del tiempo y conducirse de un modo más coherente y saludable. Ver más detalles en el apartado Diagnóstico Integral. Trabajo Biográfico.
  • como participante en algunos de los Grupos de Desarrollo Humano Integral para explorar las propias capacidades, conocerse mejor o resolver algún problema personal; o en los Cursos y Talleres sobre alguna temática concreta. En el encuentro con los demás se potencian una mayor confianza y seguridad en uno mismo y en la vida, así como el cultivo de unas relaciones humanas auténticas, saludables donde emerge la capacidad creadora de los individuos y del grupo. Ver más detalles en el apartado Grupos de DHI y Cursos y Talleres.

  • Acudiendo puntualmente al profesional para atender algunos interrogantes, dudas o problemas concretos de la propia vida que sea necesario aclarar y/o resolver.
  • Emprendiendo un proceso formativo, bien por motivos profesionales (dedicación profesional en el ámbito del Desarrollo Humano Integral- terapia, relaciones humanas, etc- o como complemento de la propia profesión); o bien por motivos personales (autoconocimiento, mejorar algunos aspectos, etc.). Ver más detalles en el apartado Formación en DHI.


Ver más sobre el Desarrollo Humano Integral en al apartado “Publicaciones”



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